El Hombre Orgánico es un niño de madera, nacido del amor entre Júpiter y Saturno. Viajó por distintos planetas en busca de colores olvidados. Jugó con los celestes del cielo y con los azules intensos de los oceános. Los verdes de las hojas de los árboles perennes y los rojos castaños de las hojas de los áboles caducos cuando llega el Otoño. Los rojos de la pasión de las rosas en Primavera, y los rojos del hierro oxidado en la mañana llena de rocío. Los negros en la ausencia de luz y el negro abismo del interior de tu pupila. El amarillo del papel viejo y el color amarillo en mis dedos después de un cigarrillo. El blanco de lo divino y el blanco del olvido. Cuando comprendió el valor de los colores se formó como ilustrador en la escuela superior de dibujo profesional. Pero no fue suficiente, su corazón de madera aún necesitaba más...ya se cansó solamente de alegrar papeles en blanco y muros en ciudades, necesitaba ser imperecedero a la memoria de los hombres, llegar hasta donde se crean los sueños. Necesitaba dejar su huella en las personas. Llenar de color a los demás y empezó su estapa de tatuajes. Conoció y trabajo con grandes artistas, pero mejor que artistas, grandes personas. Y descubrió que el tatuaje no es moda, el tatuaje no muere, vive mientras tu vives y siempre cuenta historias. El tatuaje es sentimiento encerrado en cada poro de tu piel, el tatuaje es lo que dice de nosotros sin que nosotros queramos decirlo...

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